La disolución abre una fase con obligaciones propias
Una sociedad disuelta no desaparece necesariamente en ese momento: puede entrar en liquidación para ordenar sus relaciones pendientes. La causa de disolución, el acuerdo o resolución correspondiente y la designación de liquidadores deben documentarse conforme al supuesto. Al consultar un expediente, presta atención a quién conserva la representación y a las facultades publicadas. La etiqueta de liquidación no permite concluir que todas las deudas hayan quedado pagadas o extinguidas.
Cerrar la hoja después de las operaciones necesarias
La culminación de la liquidación requiere tratar el patrimonio, los acreedores y la distribución que proceda, además de aprobar y formalizar los documentos legalmente exigidos. La escritura de extinción y la cancelación registral representan un momento posterior que debe comprobarse expresamente. Guarda las referencias de cada asiento para no confundir el inicio del proceso con su cierre. Si existen dificultades de insolvencia, el análisis exige considerar también el procedimiento específico aplicable a esa situación.
